BELTRAND DU GUESCLÍN Y SUS COMPAÑÍAS BLANCAS.
Articulo escrito y cedido a esta web por: Lucía Carreño
 
Beltrand Du Guesclín era el hijo mayor de Roberto Guesclín y de Juana de Malemains. Nace en Bretaña, en Dinan, en el año 1320.
Pese a que en su origen legendario se le emparenta con el descendiente de un rey moro vencido por Carlomagno, parece ser que su familia pertenecía a la baja nobleza, a las Casa de Dinan, que posteriormente desaparecería como tal al fundirse con otras casas bretonas.
Su juventud no destaca por una esmerada educación, pero si por un dominio de las armas que le hacen destacar desde muy joven en varios torneos.
Gracias a su fama y carisma consigue agrupar a varios nobles sin bienes, a campesinos a los que se les han arrebatado sus tierras, artesanos desocupados. Todos ellos padecían la invasión del enemigo inglés. Las tropas de Du Guesclín consiguen triunfos importantes, tanto en la defensa de Rennes, sitiada por el Conde de Lancaster, como en la de Dinán, produciéndose en esta última un singular duelo en el que Du Guesclín derrota a uno de los emblemas de las tropas invasoras, el caballero inglés Tomás De Canterbury.
SU INTERVENCIÓN EN LA GUERRA DE SUCESIÓN BRETONA
Pese a que la lucha que Beltrand encabeza es por la defensa de Bretaña acepta ser reclutado por Carlos de Blois, aliado de Francia frente a Inglaterra. Por primera vez Beltrand Du Guesclín es reconocido con títulos, posesiones y oro. Carlos de Blois le nombra capitán de Pontorson y del Mont Saint Michel, además de entregarle varios señoríos.
El bretón continua sus servicios en la guerra de sucesión bretona, que no es más que otro episodio en la sangrienta Guerra de los Cien Años. El de Blois apoyado por los franceses, vence a Montfort aliado de los ingleses.
Pero en sus lucha fue traicionado y entregado como rehén a los ingleses, siendo la primera pero no la última vez que cae en manos del bando enemigo.

AL SERVICIO DEL REY DE FRANCIA CARLOS

El bretón, ayudado por sus hombres de confianza, logra escapar y ponerse de nuevo baja la capa blanca que caracteriza a su compañía y se presente ante el rey de Francia, Carlos V, poniéndose a su servicio. Su fama se incrementa, se convierte en uno de los hombres fuertes del rey. Este le envía a Normandía para enfrentarse a las tropas de Carlos ll el Malo de Navarra, otro de los aliados de los ingleses. Sus triunfos militares le traen varias recompensas y favores del rey, que no dudaría en pagar un cuantioso rescate para liberarlo tras caer de nuevo en manos del enemigo. Tras su liberación comienza una nueva etapa para Du Guesclín. Carlos V había recibido peticiones de ayuda por parte de de Enrique de Trastamara, aspirante al trono de castellano frente al actual rey Pedro I, su hermanastro.
Carlos V ve la oportunidad de por un lado, asegurarse un importante apoyo contra los ingleses ayudando a Enrique, y por otro de librarse de las tropas de mercenarios ociosos y desocupados en las llanuras de Chalons.
Tras el encuentro de las Compañías Blancas con Enrique, y viendo el caos sembrado a su paso, el de las Mercedes los licencia y abona generosamente los servicios que no llegaron a cumplir. Al lado de Enrique solo permanecerá Beltrand Du Duguesclín y sus bretones que se ponen bajo su mando.
En la primavera de 1367 las tropas de Pedro I y las inglesas del Príncipe Negro avanzaban hacia la ciudad de Logroño, partidaria de Pedro y que le refuerza con un gran número de lanceros navarros, que unido a los arqueros de gales dan una buena ventaja a las tropas anglo - castellanas.
Don Enrique se encontraba en la fortaleza de Nájera, mientras que se ejercito se extendía por un lado hasta Haro y por el otro hasta Santo Domingo de la Calzada . La posición era idónea para esperar al enemigo; pero la impaciencia de Enrique, pese a la reticencia de Du Guesclin, no le permite esperar, y hace que sus tropas abandonen el terreno favorable para ir en busca de los de el Cruel. Tras un impresionante despliegue de fuerzas por parte de los dos bandos se produce el choque. Los ejércitos avanzan sin romper la formación hasta que se encuentran frente a frente.
La vanguardia de Enrique está comandada por Beltrand, que se enfrenta directamente a la vanguardia de Pedro, con el Conde de Lancaster a la cabeza. Beltrand logra abrir una brecha entre los ingleses y Enrique acude a reforzar esta posición dejando al descubierto su retaguardia. Esta, en inferioridad de condiciones frente a la Pedro, con el Príncipe de Gales capitaneándola, es desbaratada. Así, las tropas de Enrique quedan totalmente rotas y tienen que huir a refugiarse en la fortaleza de Nájera. El candidato Trastamara consigue huir, marchando hasta Francia para rearmarse de nuevo. Mientras el huía Du Guesclín perdió a quinientos de sus dos mil hombres, quedando el resto herido y viéndose obligado a rendirse.
Es capturado, y gracias a caer en las manos del Príncipe de Gales. El Príncipe Negro, no fue degollado allí mismo, sino que el propio Du Guesclín fijó la cuantía de su rescate ofendido por la pequeña cantidad que el de Gales solicitaba para su puesta en libertad. Junto a el fueron liberados otros hombres del rey, Don Sancho, Alfonso Enriquez o el propio Lopez de Ayala cronista de los hechos. Apenas pasados dos años Du Guesclín se une de nuevo al ejército de Enrique, poco después llegaría la victoria en Montiel. Tras un gran enfrentamiento Du Guesclín consigue hacer retroceder a los de Pedro I en el castillo de la Estrella, allí pasarían nueve días. El 23 de marzo Pedro I, totalmente acorralado cae en la trampa de Du Guesclín. Este temiendo el ataque que Enrique seguro maquinaba contra la fortaleza, y valorando la perdida de hombres que eso podía suponer. Así organiza, según unos, o colabora, según otros en el engaño que hace que Pedro I acuda voluntariamente a las tienda del propio Du Guguesclín. En el interior le aguardaba su hermanastro que con o sin ayuda directa se libra de su principal opositor a la corona.

El nuevo rey premia al bretón con desmesura, ya le había agraciado con el condado de Trastamara y una buena cantidad de oro. Tras la batalla de Montiel le entrega además el señorío de Molina, el ducado de Soria y varias villas , Almazán, Atienza, , Monteagudo de las Vicarias, Deza...Du Guesclín continua ayudando al rey, que aun tenía varios frentes abiertos, principalmente con los portugueses. Pero en realidad Beltrand no solo estaba ayudando a Enrique II, si no que ayudaba a su propio rey, Carlos V, a conseguir un aliado decisivo en la Guerra de los Cien Años . Los francés no solo tenían como adversarios a los ingleses , sino a todos los aliados de estos , navarros, aragoneses y portugueses . El apoyo de castilla en la causa francesa sería decisivo en la guerra y gracias a Du Guesclín a y al rey francés se pudo introducir la dinastía Trastamara en la corona de Castilla, asegurándose el apoyo de uno los reinos protagonistas en la historia de Europa.

Tras afianzar totalmente la alianza franco - castellana Du guesclín regresa a París ante la llamada de Carlos V. Antes de partir vende la mayor parte de sus nuevas posesiones a su antiguo propietario, Al llegar a París es nombrado Condestable de Francia y enviado a sofocar una revuelta en Bretaña. Desde ese momento Bretaña quedaría anexionada a la corona francesa .
Sería la última vez que las Compañías Blancas pisarían tierras bretonas, las tierras en las que nacieron.
La primera vez que Du Guesclín lucha en Bretaña lo hace por librar su tierra del invasor inglés, posteriormente, aunque en el bando de el de Blois en la guerra de sucesión bretona, el enemigo sería el mismo, prefigurado en Montfort. Pero esta vez lo cosa es muy distinta, si bien Du Guesclín es considerado un héroe y un símbolo en Francia, no lo sería así en Bretaña, donde se ve como uno de sus hijos más célebres se convierte en el mayor traidor. Todo ello causa gran desasosiego en Beltrand que decide regresar a Castilla, probablemente a Soria, donde una noble dama le había dado dos hijos y donde tantos amigos, casi hermanos, había dejado.El rey le otorga permiso, pero aprovechando el camino que tendría que tomar, le pide que le preste su último servicio en el Languedoc. No llegaría Beltrand a las tierras de Oc, la disentería termino con el fornido bretón en las tierras del Gauvadan.
El mismísimo Carlos V se encarga de que su cuerpo sea llevado al panteón real de Saint Denis. Hoy sólo queda su corazón, guardado en la iglesia de Saint Sauvier de Diwan.

EL LADO DESCONOCIDO DE BELTRAND DU GUESCLÍN
En la historia de España puede que sea un simple mercenario del rey Enrique II, muy importante por su papel en Montiel, pero nada más. Sin embargo en Francia es un personaje equiparable a nuestro Cid Campeador, uno frente a los ingleses y el otro frente al infiel. De ello deja buena muestra el poeta Cuvelier, dedicándole más de treinta mil versos.
Puede que Du Guescín llevase una doble vida, por un lado era un jefe militar al servicio de su rey, pero pareces ser que en la misión que se le encarga ayudando a Enrique, Du Guesclín no se limito solo a eso.
Hay fuentes que relacionan a Beltrand con la Orden de los Templarios. Para ello hay que tirar de un hilo muy fino, demasiado fino. Todo comienza con Jacques de Molay , antes de morir entrega el maestrazgo de la Orden a Johannes Marcus Larmenius, formándose así el Neotemplarismo, del que Du Guesclín sería quinto gran maestre.

Pero, o mucho cambia el prototipo de gran maestre o no son ciertas las descripciones que de el se hacen en numerosas biografías, en las que siempre se le tacha de analfabeto e inculto. Quienes apoyan la teoría de que Beltrand Du Guesclín fue gran maestre, ven en la ayuda prestada a Enrique II algo más. No sólo sigue las órdenes de su rey poniéndose a las de otro, si no que además Du Guesclín materializa una venganza por el trato dado a la Orden por los antepasados de Pedro I, erradicando definitivamente su linaje de la corona castellana. Y es que Pedro I era descendiente de Fernando IV el Emplazado, que al igual que Felipe IV el Hermoso, se dedicó a espoliar los bienes de los templarios y que incluso tuvo enfrentamientos directos con algunos de ellos, como con los hermanos Carvajal, que ya siendo calatravos fueron ejecutados por Fernando IV . Justo en ese momento uno de los hermanos maldice al rey, emplazándolo a la muerte en el plazo de un mes.

Du Guesclín además tiene muy en cuenta las tierras que se le entregan, logró del rey los lugares que pretendía, y los que no pudo por este medio los compró o intercambio, como en el caso de los arrabales de Soria.
Aún queda otro punto importante que le relaciona con los caballeros templarios, sus Compañías Blancas. No olvidemos que estas Compañías no eran como el resto de compañías francesas.

Como se indica anteriormente las Compañías fueron licencias nada más pisar las península, aquí sólo quedaron Du Guesclín y sus bretones, un cuerpo de élite, ataviado con blancas capas que les identifican. Su organización militar y su jerarquía era muy similar a la de los monjes guerreros.
Las Compañías Blancas y el propio Du Guesclín dejarían Castilla no regresando nunca más, pero aquí deja descendencia y compañeros de armas,que se instalarían en lugares muy concretos de Soria.
Pero sin duda todo son conjeturas que no permiten asegurar en ningún momento la herencia templaria de Du Guesclín. Y mas aún teniendo en cuenta que el primer documento que atestigua que fue uno de sus grandes maestres se le atribuye a un jesuita, Bone, y parece ser que sólo se trataba de una invención para afianzar a una recién nacida sociedad para el resurgimiento de los templarios constituida por el Duque Felipe de Orleans.
Así pues, templario o mero caballero, Monsén Beltrand de Claquín, como le llamaba Lopez de Ayala, fue decisivo en la historia de Castilla.

Lucía Carreño

Pág.Histórias.