Armas medievales, una evolución cada vez más mortal

Cuando el hombre empezó a usar herramientas para hacer más sencillo el trabajo, descubrió que estas podían perfeccionarse para convertirlas en armas mortales. Ballestas, arcos, mazos, espadas, lanzas, catapultas y trebuchet son solo una muestra de lo que el ser humano fue capaz de fabricar para defenderse de sus enemigos.

Las armas medievales

Durante la Edad Media portar una espada podía significar la diferencia entre vivir o morir, fue precisamente esa etapa de la historia donde el hombre empezó las mejoras de las armas que lo acompañaron, incluso desde la prehistoria.

Mejores materiales en las armas medievales

Algunos de los principales materiales que se incorporaron a la fabricación de las armas en la Edad Media fueron el metal y el acero, lo que permitió que estas fueran más flexibles, resistentes y convirtieran a quien las llevara en un ser invencible.

Pronto las lanzas y las picas empezaron a tener puntas de metal y nacieron las flechas y hachas de acero que se transformaron en mucho más mortales, pero también se perfeccionaron los mecanismos de defensa como los escudos y cascos de aceros o bronce que fueron eficaces para tener ventaja sobre el enemigo.

Se trataba de armas muy pesadas que en su momento fuero efectivas, aunque comparadas con las actuales bastante rudimentarias.

La evolución de las armas medievales

En la Edad Media la espada fue una de los artefactos más usados por los caballeros, los primeros en portarlas pertenecían a la caballería pesada y pronto estaban en las manos de quienes luchaban cuerpo a cuerpo. Cuando empezaron a usarse nuevos materiales se convirtió en más mortífera, ya que su hoja se hizo más flexible y menos propensa a romperse.

Historia en las armas medievales

A medida que pasaba el tiempo, en los enfrentamientos se hacía alarde de armas cada vez más sofisticadas y mortales. Fue así como los arcos se reemplazaron por las ballestas y el trebuchet se convirtió en una de los instrumentos más temidos por los hombres, porque podía lanzar unos 300 kilogramos de peso. Así que los guerreros literalmente morían aplastados.

Armas para la historia

Algunas armas de la Edad Media se pueden observar en los libros de historia, forman parte del pasado del hombre. La ballesta, por ejemplo, se usaba para lanzar de manera mecánica flechas pequeñas, con un arco se podían arrojar flechas que llegaban hasta unas 100 yardas.

Otras de las armas famosas, que hoy incluso pueden verse en museos es la maza, que es una bola muy pesada claveteada que con una manija de fácil movilidad era capaz de clavarse en el cuerpo de un hombre y frente a los castillos se colocaban grandes máquinas de asedio como las catapultas que arrojaban grandes rocas para demoler estructuras.